Escena I
No puedo vivir más así. (Pausa. Suspiro.) Calmate, ya va a pasar… aprovechá, acordate de los días que no viene… sos tan libre, podés hacer lo que quieras, el horario está bueno… el sueldo más o menos pero por ahora, es lo que hay. Marcos también me tiene harta, hace más de tres semanas que no sé nada de él. No entiendo. La última vez estuvo todo más que bien, pensé que nos íbamos a arreglar y nada, desapareció.
(Suena un teléfono. Atiende.) ¿Hola? Ah. Hola Má. Sos vos. No, no me molesta que me llames. Sí, sí estoy re bien. (En tono irónico) La vida me sonríe... No, ya te dije que no pienso volver a casa. ¿Para eso me llamaste? Dejá de decirle así. Nos separamos por un tiempo, no es definitivo. (Juega con el cable del teléfono) No, mamá. Él ya va a volver. Es por un tiempo. No, no me llamó pero... (Suena el intercomunicador) Te dejo, tengo que seguir trabajando. (Sólo podemos escuchar la voz de ella) Esa es la corona para su suegra. Sí, los alfajores son esos que están al lado de su computadora. Sí, señor… los compré en la estación de Quilmes. Sí, yo tiré desodorante. ¿¡Cómo que no le gusta?! La semana pasada prendí un sahumerio y tampoco le gustó… No, no sabía. Bueno, no se ponga así... no sabía que se le cierra el pecho. Bueno bueno, ya prendo el aire... (Se para y se vuelve a sentar. Le grita al aparato.) ¿¡Sabe qué!? ¡Me tiene harta! ¡Mi paciencia llegó hasta acá! ¡Voy a renunciar! ¡¡Que se le agote todo el aire!! Usted bastante respira con mis pulmones... (Resopla y se dirige bien erguida hacia la oficina del jefe. Entra y sale.) Aguantá, hoy es miércoles. Dos días para otro fin de semana en la cama, mirando películas de Julia y comiendo tostados. Terapia el viernes a la noche. Aguantá, sólo faltan cuarenta y ocho horas.
Hace 4 semanas





1 opiniones:
qué buenos están los Capitán del Espacio. Si están congelados, mejor. Y cuánto entiendo a esa chica.
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